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Lima-Perú, 21/12/2017 a las 08:12am. por Lampadia

Los retos de Piñera

Los chilenos le dijeron NO al socialismo

Los desarrollos políticos y económicos de Chile son muy importantes para el Perú y la región, al ser el único país latinoamericano que se ha acercado al ansiado estatus de país desarrollado. En Chile se dio una gran reforma liberal después del gobierno de extrema izquierda de Allende. Esa reforma fue perfeccionada por la ‘Concertación’ pos Pinochet. Pero, después de cuatro décadas de grandes éxitos, especialmente en términos de crecimiento y reducción de la pobreza, el segundo gobierno de Bachelet pretendió regresar a Chile a políticas de un socialismo decimonónico, desarticulando su proceso de desarrollo.

Con el propósito de consolidar ese salto atrás de las izquierdas chilenas, Guillier y sus seguidores, plantearon en las elecciones, una suerte de plebiscito, a favor de políticas supuestamente pro-pobre, pero los chilenos dijeron: ¡NO!

La primera vuelta de las elecciones presidenciales de Chile creó una maraña de interpretaciones políticas que hacían impredecible el resultado de la segunda vuelta, y que sembraban muchas dudas sobre los efectos a largo plazo de la cultura política de la nación, identidades ideológicas y desarrollo socio-económico. Para suerte de los chilenos, el ex presidente Sebastián Piñera ganó el domingo las elecciones presidenciales por un margen contundente y mucho mayor al previsto, comprometiéndose a impulsar el crecimiento económico en el principal país exportador de cobre del mundo y optar por políticas favorables a la promoción de la inversión privada, que su predecesora, Michele Bachelet, reversó, causando una grave crisis económica.

El ex presidente Piñera, de la centro derecha, obtuvo el 54.6 % de los votos en comparación con el 45.4 % del centro izquierdista Alejandro Guillier. Piñera, de 68 años, que gobernó entre 2010 y 2014, obtuvo más votos que cualquier otro presidente desde el retorno de Chile a la democracia en 1990. También fue la mayor derrota para la coalición de centro izquierda que ha dominado a Chile desde el final de la dictadura de Augusto Pinochet.

Guillier trató de convertir la elección en un plebiscito entre los más ricos y los pobres. Intentó movilizar el voto anti-derecha, pero no lo logró. Más bien, lo que sucedió es que motivó una mayor participación en el voto, especialmente, de la clase media. Algo que en teoría beneficiaba a la izquierda, pero fue al revés. Piñera consiguió 1.3 millones de votos nuevos y ganar las elecciones.

La victoria de Piñera subraya una inclinación creciente hacia la centro derecha en Sudamérica tras el ascenso de líderes conservadores en Perú el 2016, y la consolidación del régimen de Macri en Argentina. Como afirma Ian Vásquez: “Esto ha sido interpretado como un giro a la derecha para Chile. Sin duda, las elecciones golpearon fuerte a la izquierda radical que ha jugado un papel importante en la política. Pero en los últimos años Chile ha girado hacia la izquierda y no debería sorprendernos si se queda allí o si sigue en esa dirección bajo el presidente Piñera.”

Pero esta fue una elección ganada por ideas, trabajo duro y planificación. Piñera tuvo una visión clara desde el principio. Va a impulsar la economía de Chile con menores impuestos corporativos y un plan de infraestructura masivo. Va a presionar por la energía verde y los autos eléctricos, abrirá el sector clave del litio a la participación privada y digitalizaría la economía. Él va a mantener el sistema de pensiones en su lugar, con algunos ajustes.

Para demostrar que podía hacerlo, tuvo el respaldo del 5% de crecimiento económico promedio de su primer mandato como presidente. Después de publicado el resultado, además, el Presidente electo se refirió a la conformación de su gabinete, afirmando que "para hacer un buen gobierno hay que hacer un buen equipo. Por lo tanto, en el momento oportuno daremos a conocer quienes serán las mujeres y hombre que me acompañarán en el Gabinete. Quiero darle un mensaje de tranquilidad y confianza a los funcionarios públicos: no tienen nada que temer. Distinto es el caso por los operadores políticos", agregó.

Y claramente le ha dado tranquilidad a los mercados: La elección de Piñera trajo grandes consecuencias en la Bolsa, que se disparó este lunes(creció más de un 7% en pocas horas, alcanzando su máximo histórico y un máximo de 7.47% en los últimos minutos). El efecto fue completamente contrario a lo que ocurrió en la primera vuelta.

¿Cuáles serán sus principales retos?

Quizás lo principal será recuperar el crecimiento, reducir el déficit, elevar la productividad y simplificar el sistema tributario. Una complicación importante será la deun déficit y deuda pública en permanente incremento durante los últimos años. Según el FMI, “Las últimas estimaciones de Hacienda adelantan un balance efectivo de -1.9% del PBI a partir de 2018, una brecha negativa que para el último año de la próxima administración se ubicaría en -0.9%. Este déficit ha ido de la mano de un sostenido avance de la deuda bruta en Chile superaría el 30% del PBI hacia 2020”.

Sergio Lehmann, economista jefe de BCI Estudios, sostuvo que entre las primeras acciones que debería impulsar el próximo gobierno, es clave “avanzar en una estructura tributaria más simple, porque hoy es demasiado engorrosa”. Con esto, Lehmann pidió “generar incentivos para la inversión y el ahorro, cuidando la carga tributaria”.

Miguel Ricaurte, economista jefe de Itaú (el banco más grande de Brasil), dijo que es necesario revisar las “rigideces” que pudieron incorporarse en la reforma laboral del presente gobierno, resolviendo además “la negociación de los grupos no sindicatos, y la adaptabilidad laboral”. Ricaurte advirtió que el próximo gobierno deberá legislar con un Congreso “fragmentado”, por lo que el presidente “tendrá que sentarse a negociar y probablemente el avance legislativo será más lento. Deberá ser muy pragmático respecto a la legislación que viene”.

Un poco de contexto

Recordemos que después de años de crecimiento constante, Chile ha experimentado una desaceleración económica desde 2015. Además de la caída en los precios internacionales del cobre (Chile es el mayor exportador mundial de cobre), la verdad es que el enemigo del crecimiento económico chileno fue Michelle Bachelet. Los cambios promovidos por su Gobierno contribuyeron a crear un clima de incertidumbre que ha ralentizado la inversión y la economía. Recordemos que en 2016, el crecimiento disminuyó al 1.7% y las previsiones de crecimiento son moderadas para 2017 y han sido reducidas por el FMI (del 2.1% al 1.7%).

Esto también lo afirmó Klaus Schmidt-Hebbel, Profesor de la Universidad Católica de Chile, en su visita al Perú, en una conferencia organizada en Lima por el Banco Mundial (BM) y en la entrevista con Jaime de Althaus en La Hora N (ver en Lampadia: Chile sigue ejerciendo su derecho a ser estúpido), donde afirmó que: La parada del crecimiento de Chile es un desastre hecho por Bachelet (“Chile’sGrowth Stop: A (Wo-) Man-made Disaster”). Esto confirma lo que sentenció hace unos meses Niall Ferguson, el historiador británico, en una visita a Santiago, hace un par de años: dijo que Chile era el “país más inteligente” de la región pero que ahora estaba “ejerciendo su derecho a ser estúpido”. Ver en Lampadia: Ejerzamos nuestro derecho a ser más inteligentes.

En una reciente publicación del Centro de Estudios Públicos (CEP) de Chile, la conclusión fue la misma: “el daño mayor del complaciente discurso oficial, que asocia la desaceleración con factores externos, y por ende, no controlables, es generar la equivocada idea de que el destino económico del país no nos pertenece, que avanzar es fruto del azar. Las experiencias exitosas durante el siglo XX, y la propia más reciente, muestran que ello no es así. Chile se estancó recientemente porque ha hecho las cosas mal, pero volverá a crecer con fuerza si las hace bien.” (Ver en Lampadia: ¿Por qué cayó el crecimiento en Chile?).

Consideramos que el resultado de estas elecciones en  dirección a la centro derecha es algo que Chile necesitaba para retomar su inversión y crecimiento, y consolidar su desarrollo. Esperamos que Piñera, a diferencia de PPK, no los decepcione. Lampadia

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