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Lima-Perú, 20/12/2016 a las 09:12am. por Lampadia

Las falacias y los mitos están en todas partes

¿Cómo aumentar el crecimiento de una economía?

En un reciente análisis de McKinsey&Company, tres de sus economistas publicaron un artículo para mostrar que EEUU puede lograr un crecimiento alto, e instan a los estadounidenses a abandonar el pesimismo y los pequeños mitos que hoy los embargan. Según ellos, EEUU no tiene que conformarse con un crecimiento mediocre. Tienen la oportunidad “para encontrar un terreno común [Ejecutivo – Congreso] y el sector privado puede ser el tejido conectivo que reúna a ambas partes en torno a una nueva agenda para acelerar el crecimiento”. Un consejo relevante en la coyuntura actual del Perú.

Fuente:  cloudfront.net

Algo llamativo del artículo es que entre los consejos que brinda, está el aprovechar la globalización, que ha sido justamente uno de los chivos expiatorios para sustentar las propuestas de ruptura de Trump. Según el estudio, solo el 1% de las empresas estadounidenses exporta actualmente, y proponen facilitar el proceso desregulando.

A los peruanos, no debiera llamarnos la atención como se pueden torcer las cosas y crear realidades mentirosas o mitos. Por ejemplo, en la campaña electoral del 2011, se ofreció inclusión, justo cuando habíamos tenido la mayor inclusión de nuestra historia, para al final darnos cinco años sin inclusión.

EEUU también ha caído en una negación y en falacias que van en contra de su propio crecimiento. Lamentablemente, a pesar de que las mayores oportunidades incluyen el aprovechamiento de la tecnología digital, la globalización y el libre comercio, estos han sido los temas más debatidos y donde se han creado más mitos. 

Como afirmó Martin Wolf recientemente (Ver: ¿El fin de la globalización?), el impulso hacia una mayor integración económica se ha estancado y, en algunos aspectos, se ha revertido. La globalización ya no está impulsando el crecimiento mundial. Si se llega a producir un retroceso de la apertura comercial por parte de los países más ricos, sus efectos en los países emergentes serían dramáticos. Esta situación es casi el peor evento económico posible que se puede imaginar y golpearía muy duramente a los países y poblaciones más pobres del mundo.

La manera de abordar a los que se han quedado atrás es aprovechar las oportunidades de crecimiento que la digitalización y la globalización traen consigo haciendo que más pequeñas empresas, más trabajadores y más partes del país participen y se beneficien. Así lo plantean los autores del artículo para EEUU, tal como propusimos en Lampadia para el Perú: The wind beneath our wings, en el que explicamos que los países emergentes como el Perú, necesitan el libre comercio para su desarrollo. Y es que el comercio internacional, los flujos de inversión extranjera, la globalización son indispensables para que un país tan pequeño como el nuestro solo pueda crecer a un ritmo suficiente como para remontar las brechas sociales y económicas.

Solo así podremos dar el impulso que necesitamos para emparejarnos con los países más ricos y evitar que nuestros pobres se alejen para siempre del nuevo mundo. Lampadia

Cómo lograr que la economía de EEUU crezca 3.5% o más

La nueva administración puede hacer una apertura fresca

Gary Pinkus, James Manyika y Sree Ramaswamy
McKinsey&Company 
Fortune.com
3 de diciembre de 2016
Traducido y glosado por
Lampadia

Desde que la crisis financiera estalló hace casi una década, Estados Unidos se ha enfocado en salir de un profundo agujero. Hoy estamos de nuevo en terreno sólido, pero hay una corriente subyacente de preocupación que afirma que lo mejor que podemos lograr es un crecimiento modesto.

Estados Unidos no tiene que conformarse con un crecimiento mediocre. Pero tiene que moverse. La llegada de una nueva administración y un nuevo Congreso es una nueva oportunidad para encontrar un terreno común y el sector privado puede ser el tejido conectivo que reúna a ambas partes en torno a una nueva agenda para acelerar el crecimiento.

En el McKinsey Global Institute, hemos entrevistado a decenas de directores ejecutivos de múltiples industrias, y muchos de ellos percibieron el peligro ya que muchos estadounidenses ya no creen que tienen la oportunidad de seguir mejorando y creciendo profesionalmente. El mensaje de estos líderes empresariales y de nuestro propio análisis es que es hora de centrarse en la construcción de una economía que funcione para todos. Lo que es más, los líderes empresariales están ansiosos por enfrentar el desafío.                                      

Nuestra nueva investigación identifica cinco prioridades clave que pueden ayudar a salir del estancamiento y crear una prosperidad más ampliamente compartida. Un océano de tinta ya ha sido derramado sobre temas como impuestos, regulación, derechos y deuda, pero creemos que es crítico cambiar el enfoque para acelerar el crecimiento. Estimamos que estas cinco iniciativas pueden elevar colectivamente el crecimiento del PBI a un 3.0 %, o incluso un 3.5 %, niveles no vistos desde los años noventa.

Dos de las mayores oportunidades incluyen el aprovechamiento de la tecnología digital y la globalización. Esto es algo irónico, ya que estas dos fuerzas han profundizado muchas de las disparidades que vemos en toda la economía. Últimamente el comercio, en particular, ha sido golpeado. Sin embargo, la manera de abordar a los que se han quedado atrás es aprovechar las oportunidades de crecimiento que la digitalización y la globalización traen consigo haciendo que más pequeñas empresas, más trabajadores y más partes del país participen y se beneficien.

Estados Unidos tiene que revertir su persistente desaceleración en la productividad, y mejorar las capacidades digitales de los sectores y empresas rezagados es una parte importante de ese rompecabezas. Este esfuerzo puede ir de la mano con alentar a más pequeñas empresas a buscar oportunidades en los mercados globales. Hoy, menos del 1 % de las empresas estadounidenses exportan, una proporción mucho menor que en cualquier otra economía avanzada. Convertirse en un exportador solía ser intimidante para las pequeñas empresas, pero el Internet ha logrado que las fronteras sean menos temibles. Estados Unidos puede reelaborar los requisitos aduaneros y alentar a las pequeñas empresas a aprovechar las plataformas digitales de comercio electrónico para atender a los clientes extranjeros.

La globalización puede haber dejado atrás a algunas regiones, pero un compromiso más profundo con los inversionistas globales puede ayudarles a ponerse al día. En la última década, el tercio superior de las ciudades estadounidenses capturó el 55 % de toda la inversión extranjera directa, mientras que el tercero inferior representó sólo el 7 %. Muchas de las regiones que perdieron empleos de manufactura todavía tienen trabajadores experimentados, conocimientos técnicos e instalaciones industriales. Son destinos atractivos, y conectarlos con inversionistas extranjeros puede ayudarlos a preparar una segunda oportunidad.

Las tres prioridades restantes en nuestro programa de crecimiento consisten en poner a trabajar de manera más efectiva el capital financiero, el capital humano y los recursos naturales de EEUU. En primer lugar, tenemos que centrarnos en el 80 % de la población que vive en las ciudades de la nación o áreas metropolitanas circundantes.

Invertir en infraestructuras de transporte y vivienda asequible podría hacer una gran diferencia en su productividad, su ingreso disponible y su calidad de vida. En segundo lugar, Estados Unidos necesita construir un mercado de trabajo más receptivo con más carreras fuera de la norma tradicional.

Los responsables políticos y el sector privado deben trabajar juntos para establecer más programas de aprendizaje y capacitación y para aprovechar soluciones tecnológicas que conecten a las personas con oportunidades de empleo de manera más eficiente. Finalmente, Estados Unidos puede montar una ola de innovación para hacer más productivo el sector energético, acelerando la asignación de capital a las oportunidades más prometedoras. Hacer que toda la economía sea más eficiente energéticamente estimularía la inversión de capital y crearía ahorros para los hogares, que podrían estimular el crecimiento de la demanda.

Llevar a cabo estas iniciativas requiere inversión en el futuro. Aumentar el nivel anémico actual de la inversión pública podría pagarse por sí mismo si estas iniciativas ponen en marcha el crecimiento. Pero eso no quiere decir que la única respuesta son miles de millones de dólares de los contribuyentes. Algunas de estas iniciativas simplemente exigen la modernización de las reglas, convocatorias y hacer ‘match’ (converger). Hay una gran cantidad de capital privado que está al margen, y los inversionistas están hambrientos de oportunidades.

En un mundo de lento crecimiento, todos están peleando para proteger su porción de un pastel más pequeño. Pero cuando la economía vuelve a dispararse, las ganancias por ingresos tienden a ser más amplios. Esto podría ayudar largamente a curar una nación.

El actual período de lento crecimiento ha producido una escuela de pensamiento que dice que los mejores días de EEUU ya han pasado. Estamos en un total desacuerdo. Estados Unidos sigue siendo una de las economías más resilientes e innovadoras del mundo. Perseguir una estrategia de crecimiento ambiciosa e invertir sabiamente podría posicionarla para confundir de nuevo a los pesimistas.

Gary Pinkus es socio gerente de McKinsey en América del Norte y tiene su sede en la oficina de McKinsey en San Francisco. James Manyika es un director del McKinsey Global Institute, donde Sree Ramaswamy es un compañero senior.

 

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